miércoles, 26 de noviembre de 2008

229 - JUBILACIÓN

JUBILACION (229)

(Aviso al lector: Fué escrita hace 17 años)

Casi sin darme cuenta, he llegado
a cruzar en silencio esta frontera
y a meterme de lleno en la tercera
etapa de mi vida, JUBILADO.

Y no es cosa de risa. Por un lado
la vida se me fue, a la carrera;
y por otro, el tiempo que me espera,
se me irá mucho más apresurado.

Mas no es cosa de dar en la tristeza.
Debemos disfrutar con alegría
la llegada gloriosa de este día
en que un tramo se acaba y otro empieza;

y vivir este tramo alegremente,
sin horarios, agobios, ni premura,
y este tiempo gozar mientras nos dura,
dando gracias a Dios omnipotente.

Ya soy libre por fin, cual yo quería.
El corazón es joven; ilusiones
jamás han de faltar si en ello pones
empeño decidido y energía.

¡Tantos son los proyectos que he forjado...!
Es tanto lo que ignoro, y lo que quiero
conocer sin demora..., que prefiero
silenciar mi futuro ilusionado.

Tiempo me ha de faltar para que pueda
pensar en aburrirme por ocioso;
nada hay tan ameno y tan hermoso
cual seguir ocupado lo que queda,

mucho o poco, el tiempo que Dios quiera,
pues tengo desde siempre muy sabido
que esta vida no es mía, que me ha sido
dejada en usufructo hasta que muera.

Y debo de llenarla totalmente,
sin dejar que se pierda un sólo día,
y evitar sumergirme en la agonía
del que espera y espera inútilmente.

Doy comienzo, como un recién nacido,
a esta tercera etapa de mi vida,
a pisar esta Tierra Prometida,
donde arriba tan sólo el elegido

a quien Dios le permite la llegada
en prueba de su amor y su clemencia,
y tengo por muy firme la creencia,
que esa prueba de amor me ha sido dada.

A todos mis amigos, yo quisiera
poder agradecer sus atenciones,
al tiempo que les pido mil perdones,
por si en algo faltado les hubiera.

Gracias, pues, mis amigos muy queridos,
por tan larga y tan grata convivencia,
por haberme tolerado con paciencia
mis errores y faltas cometidos.

No os digo «Adiós», sino «Hasta luego», dado
que todos llegaréis hasta este punto,
y a todos, para entonces os apunto
y espero en el Hogar del Jubilado.

José María Hercilla Trilla
Avila, 10 Abril 1991

(De mi Libro: "Canciones del tiempo perdido")