EN LA PLAYA (368)
Quizá pronta la hora, -enfermedad obliga-,
de llegar a la meta,
me pregunto a menudo si no habrá sido un sueño
toda esta larga estela
de pequeños sucesos, sencillos eslabones
que forman la cadena
de lo que cada uno –sin meditarlo mucho-
llamamos vida “nuestra”,
que pudiera ser vida, mas no nos pertenece,
pues sólo nos la prestan
un impreciso tiempo, y transcurrido éste
debemos devolverla.
Mañana, a las orillas del Tormes rumoroso,
no sabré con certeza
si estas horas pasadas en un “dolce far niente”
sobre la playa pétrea
desde la que contemplo, por el mar arrullado,
la villa almuñequera,
no sabré si estas horas fueron un dulce sueño
de una tranquila siesta,
o fueron un retazo –vivido realmente-
de mi vida pequeña.
Tan rápidos transcurren los días y las horas,
que apenas dejan huella;
por eso cuando quieres recordar el pasado,
te llevas la sorpresa
de que bailan confusos, en turbia zarabanda,
realidades e ideas;
cosas que sucedieron, con otras que soñaste
una noche cualquiera.
¿He soñado mi vida? ¿He vivido mis sueños?
Insoluble dilema,
que además no reviste especial importancia,
ni tiene trascendencia.
Realidades o sueños, ellos fueron mi vida.
¡Para mí es lo que cuenta!
José María Hercilla Trilla
Almuñecar, 25 Julio 1999
(De mi libro: "Haciendo mi camino")
viernes, 28 de agosto de 2009
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