sábado, 8 de noviembre de 2008

118 - DECÍAMOS AYER ,,,

DECIAMOS AYER... (119)


Decíamos ayer, dijo el Poeta,
empezando de nuevo sus lecciones,
al salir de las lúgubres prisiones
que tuvieron su lengua bien sujeta.

Frase fue que corrió magnificada
y que el pueblo sencillo repetía,
admirado de ver quien la decía
y el dónde y el porqué fue pronunciada.

¡Decíamos ayer...! Cuán acertado
el prólogo docente utilizado
por Fray Luis de León, ya que la vida

es tan breve y fugaz, que bien parece
quedar en breves días consumida,
tan rápido se nace y se perece.


José María Hercilla Trilla
Salamanca, 26 Febrero 1985

(De mi Libro: "Canciones de mis años idos")

viernes, 7 de noviembre de 2008

124 - ESTE CÁLIZ

ESTE CÁLIZ (124)

I)

Este cáliz de penas y amargura
que pones en mi boca pecadora,
acepto mansamente, mientras llora
mi alma en esta triste noche oscura.

No llego, en mi maldad y mi locura,
a querer rebelarme en esta hora
contra Tu voluntad. Sólo te implora
mi carne transitoria sin ventura

que, junto con la pena que me azotas
y flagelas mis coyunturas rotas,
me des también, Señor, la fortaleza

bastante a soportar este tormento
y poderlo sufrir con entereza
e incluso, con tu ayuda, hasta contento.



(II)

Este cáliz de penas y amargura
que brindas a mi boca pecadora,
me bebo hasta las heces, mientras llora
mi alma su dolor y desventura.

No llega mi ceguera y mi locura
a oponerme, Señor, en esta hora,
a la Cruz que mi vida soñadora
en vida atormentada transfigura.

No te pido, Señor, que este castigo
apartes de mis hombros. Sólo digo
que, junto con la carga que me impones,

me concedas la fuerza suficiente
para sufrir callado y dignamente
aquello que Tú ordenas y dispones.



José María Hercilla Trilla
Almuñecar, 12 Septiembre 1985

(De mi Libro: "Canciones de mis años idos")

jueves, 6 de noviembre de 2008

132 - LX AÑOS

LX CUMPLEAÑOS (132)

(Nota para el amable lector: Este poema
fue escrito hace casi veintitres años, y,
afortunadamente, aquí sigo, soñando)

En este mismo día - he cumplido sesenta,
casi sin enterarme, - que es lo que más revienta.

Hay algunos que dicen - que no me encuentran viejo,
pero yo no les creo, - ya que tengo un espejo

que de engaños no sabe - y me dice valiente
las verdad que debiera - confesarme la gente,

si la gente no fuera -tan cortés y educada,
y quisiera decirme - la verdad descarnada.

Aun no estoy medio tonto, - pero ya falta menos;
y los dientes que uso, - son postizos, no buenos;

y tiembla mi papada; - y mi frente y mejillas
ofrecen hondos surcos; - y tengo las rodillas

que me duelen a veces; - y en muchas ocasiones,
también el espinazo, - la espalda y los riñones;

y el pelo tengo cano, - escasillo y de pena,
que el paso de los años - se llevó mi melena.

Del corazón, no hablemos, - pues es cosa sabida
que alguna coronaria - me quitará la vida;

y ello no me preocupa, - puesto que yo prefiero
morirme de repente, - sin saber que me muero,

y sin causar molestias - a deudos y parientes,
como deben morirse - las personas prudentes.

Mas a pesar del tiempo - y de tan mal aliño,
tengo el alma tan joven - como el alma de un niño;

y sueño fantasías, - como en mis años mozos,
y sufro con las penas, - y río con los gozos;

y gusto la Belleza, - y la Bondad admiro;
y algunas veces, lloro..., - y otras veces suspiro;

y estoy lleno de vida, - aunque el cuerpo esté viejo,
pues el alma está joven, - aunque yo sea un antruejo.

Y dentro de diez años, - al cumplir los setenta,
ya os diré, (si estoy vivo - y me sale la cuenta),

si sigo con el alma - igual de soñadora,
juvenil y sensible, - como la tengo ahora.

¡Afortunadamente, - no envejecen iguales
las almas de los hombres - y sus cuerpos mortales!


José María Hercilla Trilla
Avila, 10 Abril 1986

(De mi Libro: "Canciones de mis años idos")

miércoles, 5 de noviembre de 2008

135 - EN ESTE CORAZÓN ...

EN ESTE CORAZON (135)



En este corazón descabalado,
sensible a todo encanto femenino,
he ido cobijando en mi camino
cuanto amor esta vida me ha brindado.

Tanto amor he sentido y he gozado
que a recordar sus nombres ya no atino,
e incluso hasta sus rostros no termino
de entrever en las brumas del pasado.

No obstante lo plural de mis amores
y lo hondo de todos mis quereres,
no pasaron de ser bellas mujeres

que alegraron mi loca primavera
y alfombraron mi senda con sus flores,
¡precursor homenaje a la Postrera!


José María Hercilla Trilla
www.hercilla.blogspot.com
Avila, 25 Abril 1986

(De mi Libro: "Canciones de mis años idos")

martes, 4 de noviembre de 2008

136 - REBUSCO EN LA MEMORIA

REBUSCO EN LA MEMORIA (136)



Rebusco en la memoria febrilmente
queriendo recordar tiempo pasado
y ese amor del que estaba enamorado
como sólo lo está un adolescente.

Y es triste comprobar como la mente
el Amor que pasó tiene olvidado,
cubierto por el polvo acumulado
que desciende del tiempo blandamente.

Ese tiempo, que todo difumina...,
que todo debilita y oscurece...,
que todo lo consume y lo termina,

pues todo lo nacido al fin perece.
¡Y es en vano buscar en la memoria
al amor que pasó y hoy ya es historia!



José María Hercilla Trilla
www.hercilla.blogspot.com
Avila, 28 Abril 1986

(De mi Libro: "Canciones de mis años idos")

lunes, 3 de noviembre de 2008

145 - EL ÚLTIMO VIAJE

EL ULTIMO VIAJE (145)



Un día doblarás la servilleta
y ligero de ropa y equipaje,
emprenderás el último viaje,
que siempre se realiza sin maleta.

Vacía dejarás la colchoneta;
en la percha, colgado el nuevo traje;
el coche, abandonado en el garaje;
vagando entre tus libros, tu silueta.

Tus deudos llorarán algunos días,
añorando tu voz y tu presencia,
hablando de tus cosas y manías;

mas luego, acostumbrados a tu ausencia,
vivirán tan contentos, -no te asombre-,
sin volver a acordarse de tu nombre.


José María Hercilla Trilla
www.hercilla.blogspot.com
Avila, 26 Junio 1986

(De mi Libro: "Canciones de mis años idos")

sábado, 1 de noviembre de 2008

151 - EL ESPEJO

EL ESPEJO (151)



Yo no sé que le pasa al fiel espejo,
que se ha vuelto voluble e inconstante
de algún tiempo a esta parte. Si delante
me pongo y examino, me reflejo

distinto cada día y más antruejo,
por mucho que me estire y que me plante,
me afeite, me acicale y hasta cante,
e incluso desarrugue el entrecejo.

Y hay días, en que está tan insolente,
que cuando en él me miro al levantarme,
me quedo estupefacto, pues enfrente,

igual de sorprendido al contemplarme,
aparece el rostro inolvidable
de mi padre, difunto y respetable.


José María Hercilla Trilla
www.hercilla.blogspot.com
Avila, 15 Agosto 1986

(De mi Libro: "Canciones de mis años idos")